Desde la primera fila

Siempre estaba en primera fila en las actuaciones. Aunque no fuera su intención. Era su voz, su tesitura, quien la colocaba a la vista de todos. Ella solo estaba allí porque allí tenía que estar. Su timidez natural rechazaba cualquier protagonismo. Pero ella cumplía. Lo mismo cuando cantaba al principio  como contralto como, en los últimos años, de soprano. Su voz se sometía a los dictados escritos en el pentagrama para cada compás y seguía  las indicaciones del Maestro con una envidiable serenidad y  una enorme fortaleza. Acompasaba  su canto con un incontenible movimiento de abajo a arriba que seguía el ritmo y la impulsaba hacia lo alto, arriba, donde conseguía llegar muy por encima de lo que su enorme fragilidad hacía suponer .

También se sentaba en una de las primeras sillas durante las clases de canto y en los ensayos.  Porque cuando tienes tantas ganas de disfrutar de un coro poco importa que seas la primera a la que se ve o a la que se escuche  aunque bajes un semitono, estés un poco o un mucho calada o una mirada furtiva a la partitura te impida seguir la mano del Maestro o de la profesora. Se ha ido llevándose muchos cánticos y una partitura. Yo no sé si Mozart, Haendel o Vivaldi soñaban con ser escuchados por los siglos de los siglos. Pero sí creo que en el sueño de Almudena habrá música por toda una eternidad. Luis Peiro

 

 

La imagen del recuerdo

Durante casi todos los años de su existencia este Coro tuvo el privilegio de contar una asidua y entusiasta seguidora, Doña Juana Gómez, que nos transmitía cariño y un enorme entusiasmo por la música. Teníamos  una tradición,  cada año, después de la misa del Patrón, nos hacíamos una foto con ella al pie del altar. Ha fallecido a los 101 años. No vendrá más a escucharnos pero no dejaremos de cantar para ella.

 

 

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